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domingo, 9 de agosto de 2009

EL PEDRO ALONSO NIÑO SE PREPARA EN MAZAGÓN

"Necesitaremos un rendimiento muy alto para ser competitivos"
Tras dos temporadas al frente del PAN, Fernando Castelló prepara en Mazagón el salto a la categoría de plata · El técnico bilbaíno asegura que partirá con la misma filosofía para consolidar al equipo

Carlos Tur / Huelva | Actualizado 09.08.2009 - 05:02

Conquistar un triunfo no es sólo apoderarse de él por momentos, balancearlo y festejar en su nombre hasta que la emoción misma del éxito le dé a uno debida cuenta de la breve realidad del deleite. Conquistar un triunfo requiere la seguridad de quien lo alcanza, para que en su empeño por seguir mejorando logre saborear todo aquello que se esconde entre el frenesí de la victoria. La División de Honor Plata es un premio para los de Fernando Castelló, en cuya base se encuentra la dureza del esfuerzo y la dedicación diarios.

-¿Cómo encara este nuevo reto?

-Pues con mucha ilusión, no podría ser de otra forma. Considero que el ascenso de categoría es la recompensa al trabajo bien hecho, y por eso ahora nos toca disfrutar.

-¿Se marca algún objetivo?

-Nuestro único objetivo es ganar cada sábado; si no fuera así, malos deportistas seríamos. Está claro que no vamos a tener un 'plantillón', pero pretendemos ser un equipo, cuando menos, peligroso para los rivales, y ganarnos el respeto de la categoría.

-Para empezar, ocho renovaciones, por lo que mantiene la base del pasado curso...

-Eso es importante, han demostrado nivel, calidad y recursos sobrados para jugar en una categoría superior. Partiendo de ahí, hay que mejorar en el físico, puesto que el pasado año notamos esa carencia. Lo que estamos haciendo es completar lo que teníamos como base. Hemos tenido alguna lesión inesperada como la de Jorge Fragio, quien a pesar de ser joven tiene la rodilla muy deteriorada. Los médicos le han puesto entre la espada y la pared, o su rodilla o el balonmano, y ha sido inteligente. Pero el objetivo de mantener el bloque central en torno al cual seguir construyendo el equipo se ha conseguido.

-De los siete refuerzos, dos son porteros y, al parecer, de garantías. ¿Qué destacaría de Donatas Biras y Maxence Galas?

-En la portería hemos tenido cierta irregularidad, y si mantenemos la filosofía de lucha, velocidad y contraataque, necesitamos porteros que nos den mejores porcentajes. Biras es internacional con Lituania y, aunque se trate de una selección de segundo nivel, lleva ocho años disputando la Copa de Europa de clubes. Entendemos que este club puede servir como trampolín para ciertos jugadores, pero intentaremos aprovechar ese interés que tienen en ofrecer su máximo rendimiento. Galas es más explosivo, más agresivo, y tiene la ventaja de que conoce nuestro idioma, lo cual hará que se adapte mucho mejor. Se mueve en la edad media del equipo, tiene muy buena formación de base y, aunque no tuvo mucha suerte en Ceuta, estoy seguro de que rendirá. Son dos porteros totalmente distintos. Biras es más posicional, más frío y estático. Son dos buenos complementos.

-Si necesaria es la experiencia, también lo es la ilusión, y esa la portan dos jóvenes como François Casanova y David Álvarez, ¿qué conoce de ellos?

-Casanova es un chico francés que también habla nuestro idioma; ha sido una estrella en la selección francesa junior, con muy buenos números, pero no acaba de romper en la máxima categoría de su país. Lo hemos fichado con la intención de que explote con nosotros y sea capaz de retomar ese papel estelar que antes jugaba. David es un extremo que responde al perfil que andábamos buscando; es alto, zurdo y puede defender el segundo, por lo que nos permite hacer otras combinaciones. En el mejor de los casos puede actuar también como lateral. Tenemos buenas referencias y está reconocido; esperamos sacarle partido en Moguer.

-Juventud, veteranía y una preciada joya moguereña que regresa de Italia. ¿Qué hay de la vuelta de Emiliano Mata?

-Emiliano es un viejo conocido nuestro, un fichaje de Moguer. Es un jugador que puede aportar mucha experiencia. Si bien viene de una liga menor como la italiana, ha sido de los mejores extranjeros en los últimos años. Nos da un poquito de chispa, de creatividad, es ese jugador goleador que a nivel individual toma decisiones, algo que a veces nos ha faltado. Claro está que luego tenemos que formar un equipo con todos, pero Emiliano es un fichaje ilusionante que ha optado por volver a su casa y esperemos que pueda recibir el reconocimiento de sus 'paisanos' en este equipo.

-¿Cuáles son las principales diferencias de la 'categoría de plata' con respecto a la Primera Estatal?

-Es una categoría más profesional, tanto en la estructura deportiva como en otros elementos: médicos, físicos... La principal diferencia va a estar en que necesitaremos dar un rendimiento muy alto en todos los partidos para poder ser competitivos. El año pasado ganamos muchos partidos jugando mal. En esta categoría tenemos la certeza de que jugando mal no vamos a ganar. Por otra parte, otra diferencia es que aquí va a ser más difícil encontrarse a equipos en los que sólo cuatro o cinco jugadores destaquen por encima del resto. Aquí las plantillas son muy completas y, como mínimo, tienen a ocho o nueve jugadores de gran nivel, lo cual lo complica todo.

-¿Cree que al equipo le pesará mucho este salto?

-No, para nada. Con la ilusión que arrastra el equipo y con el trabajo que nos costó conseguir el ascenso, creo que de miedo nada; al contrario, hay mucha ilusión, aunque ya digo que debemos ser humildes y conscientes de que actualmente somos acreedores a ganarnos el respeto de los demás. Pero eso lo tenemos que conseguir partido a partido. Necesitamos reafirmarnos, demostrar que tenemos un nivel de juego y un nivel de calidad acordes a esta categoría y a partir de ahí ganarnos el respeto de los demás en el campo.

-¿Planea cambios en su sistema de juego?

-Lógicamente mantendremos la misma filosofía, porque es la que ha dado resultados y nos ha dado una seña de identidad que ha hecho que en los últimos años el balonmano en Moguer sea un modelo de juego reconocido por todos los que se han enfrentado a nosotros. No podemos perder nunca eso. Es cierto que la interpretación del juego variará en la medida que tenemos un nuevo grupo de jugadores que con su aportación individual introducirán modificaciones; en algunos casos mejorando nuestro juego, en otros, dotándonos de funciones distintas.

-Ponga un ejemplo.

-El año pasado sólo teníamos un zurdo en la primera línea, Sergio, y cuando no estaba teníamos que cambiar el modelo. Este año contamos con dos zurdos y eso hará que podamos jugar de manera simétrica. Realmente todo debe girar en torno al núcleo central del equipo y a la filosofía que tenemos. Igual dentro de seis meses estamos hablando de que los jugadores que se han incorporado han aportado talento individual y en base a eso el sistema o la filosofía han tirado por otros caminos. Pero intentaremos que los jugadores se adapten al grupo, y así será mucho más fácil que desarrollen su talento individual.

-¿Qué equipo quiere que se vea este año en el Zenobia?

-El que venimos siendo, un equipo muy agresivo en el campo, muy trabajador, que debe aportar soluciones defensivas más agresivas que nos permitan recuperar más balones. Tenemos que corregir las carencias con otras herramientas como la agresividad y el juego colectivo. La gente debe saber en todo momento que estamos dando el máximo, tenemos que ser un equipo que haga un balonmano reconocible, hemos de saber a qué jugamos. Esa es una idea inicial pero no es fácil que un grupo de jugadores se convierta en un equipo y que las ideas se plasmen en el terreno de juego. En la medida en que consigamos esos objetivos seremos un equipo mucho más difícil para el resto.

-¿Cómo ve el calendario? ¿Llegaréis a debutar en Almería?

-Tal como está el patio, soy de los que apuesta porque antes del inicio de liga habrá más de un cambio de equipos, o al menos de nombres (al parecer, el Torrelavega ocupará el puesto del Keymare Almería). Habrá momentos peores cuando nos enfrentemos a equipos más peligrosos y tengamos varias salidas seguidas, pero lo primero que debemos hacer es mirarnos a nosotros mismos. Hay equipos muy profesionales y la mayoría optamos a estar en una situación bastante igualada. No olvidemos que el año pasado el décimo llegó casi al final con opciones de descender. Necesitamos empezar bien para creérnoslo, pero sabemos que si empezamos mal, son gajes del oficio y tenemos que insistir en el trabajo.

-¿Con qué rivales se imagina luchando al final de temporada y en qué zona?

-Me gustaría estar peleando arriba, pero sabemos que eso va a ser muy complicado. Equipos como el Sagunto, el Huesca o el Pozoblanco parecen estar por encima del resto, pero siempre hay alguno que se pega el batacazo, y otro con el que no se contaba coge confianza y está en la zona alta. Ojalá fuéramos nosotros ese equipo, pero en cualquier caso no podemos perder de vista que somos nuevos en la categoría, que si sacamos los pies del tiesto nos van a poner a porrazos en nuestro sitio. Lo que tenemos que hacer es trabajar y ser constantes, y cuando vengan las malas rachas no decaer.

-Es lógico que el ascenso genere ilusión en la grada. ¿Quiere lanzarle algún mensaje a la afición?

-Pues que quisiera ver el pabellón abarrotado en todos los partidos. Necesitamos la ayuda de la afición para que los partidos en casa sean una auténtica fiesta, porque esto es un premio y hay que disfrutarlo. Me gustaría sentir su apoyo durante toda la temporada, pero sobre todo en los momentos malos, que seguro que llegarán. En los momentos buenos les diría que disfruten. Y ojalá todos, sea cual sea el resultado en los partidos, se vayan a su casa sabiendo que el equipo ha jugado un buen balonmano y ha dado el máximo. La derrota también forma parte del juego y hay que aceptarla; el mal perder genera muchas explosiones internas. Pero nuestra idea es brindar buenos partidos a la afición, ofrecer un balonmano de nivel y competitivo, para que se sienta orgullosa de su equipo.

-Además de para el balonmano, ¿tiene tiempo para algo más?

-No (risas), eso es claro y conciso. Por desgracia estamos jugando a ser profesionales sin serlo, y eso conlleva una servidumbre, se le roba mucho tiempo a la familia. Tengo dos niños pequeños y les quito tiempo; mi mujer intenta entenderlo pero a veces cuesta. No podemos abandonar nuestra vida laboral.

-¿Y cuánto emplea?

Pues, al igual que algunos jugadores, me desplazo desde Sevilla, por lo que el entrenamiento no es de dos sino de cuatro horas diarias. Ver vídeos, preparar entrenamientos, analizar rivales... son muchas cosas por las que dejas de lado otras. Esperemos que mis hijos puedan entender que su padre estaba haciendo algo provechoso y se sientan orgullosos. En pretemporada me quedo en porque haremos doble sesión y es la única forma de ver a mi familia en verano y compaginarlo con los entrenamientos.

Entrevista de: www.huelvainformacion.es

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